Archive for Abril, 2009

Abril 29th, 2009

Expresso Book Machine

Elegida el invento del año por encima del iPhone, es la impresora más poderosa del momento. Tiene un archivo de 500 mil libros. Basta con elegir uno, imprimirlo (imprime 100 páginas por minuto) y encuadernarlo al instante. Ya se encuentra en varios museos de Nueva York y en una librería de Londres.

Para The Guardian, es “uno de los cambios más grandes para la literatura mundial desde que Gutemberg inventara la imprenta hace más de 500 años”. Aunque quisiera tener una igual en mi habitación, no quiero ni pensar lo que harían nuestros creativos “piratas” con tremendo poder.
Abril 28th, 2009

La felicidad en un tren

Un hombre feliz no puede ser escritor, le ha dicho Paul Theroux a Santiago Roncagliolo en un encuentro que pudo darse en un tren. Hay que imaginar para vivir y viajar para aprender. Escribir es un descubrimiento, el encuentro de dos mundos: el ajeno, el propio. Escribir es una larga crónica de viajes que uno se escribe a sí mismo.
La nota completa aquí:
Abril 28th, 2009

Vilariño y Benedetti

En Uruguay nadie piensa hoy en la influenza porcina, en el dengue o en si José Mujica se hace la víctima o no. Uruguay piensa hoy en sus poetas.
Luego de una vida longeva dedicada a la literatura, la muerte se llevó hoy a la escritora Idea Vilariño a los 89 años. Fue ensayista, crítica, traductora de Shakespeare, compositora y gran poeta. Su obsesión era el ritmo como se desprende en “La suplicante” y “Poesía”.

Vilariño pertenecía a la Generación del 45 junto con Mario Benedetti. El poeta de 88 años vuelve a tener problemas de salud y se encuentra internado en un hospital de Montevideo. El año pasado debió ser hospitalizado tres veces y supo salir adelante, riéndose de los achaques, del destino. Aguante, Mario.

A Vilariño ya se le concedió ese mundo dormido:

CONCÉDEME ESOS CIELOS, ESOS MUNDOS DORMIDOS…

Concédeme esos cielos, esos mundos dormidos,
el peso del silencio, ese arco, ese abandono,
enciéndeme las manos,
ahóndame la vida
con la dádiva dulce que te pido.

Dame la luz sombría, apasionada y firme
de esos cielos lejanos, la armonía
de esos mundos sellados,
dame el límite mudo, el detenido
contorno de esas lunas de sombra,
su contenido canto.

Tú, el negado, da todo,
tú, el poderoso, pide,
tú, el silencioso, dame la dádiva dulcísima
de esa miel inmediata y sin sentido.

Abril 27th, 2009

Bisturí

Al principio solo fue una ampolla.
Ahora son verrugas.
La más grande ha comenzado a sangrar.
Aparecen y desaparecen en sus pies,
como un calambre de madrugada.
Se pincha la más grande con el poste del arete.
Se pregunta por qué no hace algo con ellas.
Por qué no busca una solución definitiva.
Un ataque con armas de destrucción masiva de verrugas:
Acido láctico. Nitrógeno líquido. Bisturí.
Le dicen que felizmente no le salen en la cara.
Para ella sus pies son su cara.
Se siente como un cepillo de dientes: sola en un vaso.
En el vaso queda un poco de agua.
No se lavará los dientes.
Se ahogará en el consejo de su madre:
“Y te daba chocolate para que no llores
y tú decías que eras feliz de nuevo”.
Comerá chocolate.
Observa las plantas de sus pies que aún caminan
y se pregunta si acaso su madre sabe más que dios.
Abril 27th, 2009

¿Estamos listos?

Un amigo que debía volver hoy a México ha preferido quedarse en Lima y no por la comida. La razón: el virus de la influenza porcina. Según me contó, en México hay más de mil quinientos infectados. Tiene un amigo en un alto cargo en un hospital del D.F, le ha dicho: “esto es lo más parecido a la gripe española que mató a tantos en el diecinueve”. Ha muerto una persona que él conoce, me dice que la enfermedad ya tiene un rostro para él. La gente anda por la calle con “tapabocas”; mañana cerrarían el metro y el aeropuerto. Los diarios hablan de misas y partidos de fútbol “a puerta cerrada”. Mi hermana que es especialista en genética molecular en el Instituto de Medicina Tropical de Amberes está muy asustada: si este virus muta y se contagia de hombre a hombre comenzaría la pandemia. En general el virus de la gripe suele mutar tan rápido que las vacunas no funcionan. En el aeropuerto de Lima ya hay letreros alertando de esta enfermedad y revisiones a los pasajeros que vienen de México, Centroamérica y Estados Unidos. Me pregunto si el virus ya está aquí. Sé que esto no tiene nada que ver con dejar de comer chancho, pero… ¿estará relacionado con que nuestros sistemas son tan parecidos a los del chancho? No entiendo nada. Me asusta recordar que entre animales podemos contagiarnos. ¿Llegará a ser pandemia? ¿Estamos de verdad tan unidos para combatir esta influenza antes de que cause más muertos? ¿Estamos listos?

La foto es del Nuevo Herald.

Abril 26th, 2009

La vida de Flannery

Sé que aún falta mucho para mi viaje a Nueva York, pero estoy segura de que este será el primer libro que me compraré. Los que han leído la biografía de Flannery O´Connor a cargo de Brad Gooch dicen que revela mucho de los enigmas de su infancia y de su breve vida adulta. Mi autora favorita murió de lupus a los 39 años, la misma enfermedad que había matado a su padre. Más allá del dolor y del “cautiverio” que la mantuvieron postrada, supo vivir en soledad, alejada del mundo literario, de la fama, para dedicarse a escribir, acompañada por unos seres que habitaban su granja tanto como su imaginación: los pavos reales.
Abril 25th, 2009

Ventanas

Observar a través de una ventana es enfrentarse a todo lo que está vivo y a todo lo que está muerto. A mí me gustan las ventanas que nunca se cierran, como las puertas. Estas son las fotos que he tomado. Algunas ya las he publicado en el blog, pero en serie se comprenden mejor.


Abril 23rd, 2009

Los olvidados (no los de Buñuel, los míos)

La Matadora Rossana “Roca” Díaz, orgullosa fan de Woody Allen y de la algarrobina, presentará su primer libro de cuentos, esta vez gracias a Estruendomudo. Los olvidados (no los de Buñuel, los míos) fue finalista del Premio PUCP 2004. Sus personajes están entrelazados por la soledad, el humor, el cine, el pasado. Aprenden a dialogar en un mundo donde la comunicación se hace cada vez más difícil.
Ricardo Sumalavia dice:
«Con este libro de cuentos tenemos la impresión de que se quisiera congelar una imagen, la de la navaja que entra en nuestros ojos. La protagonista de muchos de estos cuentos descubre que en Europa, en barrios como Lavapiés, el juego está perdido de antemano para muchos; en particular para los inmigrantes, quienes en distintas categorías pasan de ser los que recordaban a ser los nuevos olvidados. La regla de juego, si se quiere. Siempre es así; pero es bueno recordarlo, o que alguien nos lo recuerde. Y si tiene la pericia de este libro, todavía mejor».
Cuándo: Lunes 27 de abril a las 7:30 p.m.
Dónde: Centro Cultural de España
Presentan: Iván Thays y María Luisa del Río
El ingreso es libre.
Abril 23rd, 2009

Anne Hathaway

¿Alguien sabe por qué la esposa de Shakespeare y la actriz de La boda de Raquel se llaman igual?

Anne Hathaway (1556 –1623) / “Item I gyve unto my wife my second best bed…” (from Shakespeare’s will)

Anne Hathaway (1982 -) / Buscando fotos me encuentro con que esa misma coincidencia la descubrió hace poco un cronista de The New Yorker. Y resulta que la señorita ahora actúa en una obra del ciclo Shakespeare en el parque.
Abril 23rd, 2009

Festín: qué bonita palabra

Alimentarse sin culpa, entregarse a los sabores como al amor, compartir una mesa con amigos que se miran a los ojos. Si lo pienso, los momentos más felices de mi vida tienen que ver con la comida y el consenso que ocasiona. Un sabor rememorado es una prueba de nostalgia: no puedo tomar café puro porque nunca será tan especial como el que preparaba mi abuela; la panadería de la esquina de la casa de mis papás prepara un pye de limón tan desabrido que me quita las ganas de probar otro.
En mi casa nunca hubo mucha pompa a la hora de comer. Mi mamá cocina delicioso. Es una italiana que odia las pizzas. Sus platos fuertes son los peruanos, bien condimentados, contundentes, sabrosos. Mi papá también cocina rico. Es árabe, adora hacer hojas de parra, pero las frituras le salen con el toque perfecto de grasa. En una de mis fotos favoritas suyas está disfrutando el chocolate como un niño. Por eso no me extraña que durante toda mi vida yo haya aprendido a alimentarme de contradicciones.
Una de mis alegrías del verano que se fue también se relaciona con la comida y su influencia sobre la amistad. A Diego lo he querido rápido porque repasa el plato con los dedos y se los chupa después. Su cara es obscena y hermosa. Yo como con las manos, imposible no identificarme con él. Mi papá se ha inventado que como así, gracias a su ascendencia árabe. Ya que mi hermana corta hasta el mango con cuchillo, para mí tiene mucho que ver con el pasado militar de papá. No me dejaba robarme las papas fritas ni el pollo broaster que preparaba (en la cocina había una puerta vaivén, cuando él iba por más harina yo cogía una alita al vuelo). Pero cuando estaban listos en la mesa decía: “¡Ataquen!”. Y luego: “Yo ataco por la derecha, ustedes por la izquierda. Todos tenemos que cooperar”. La mesa debía ser la zona neutral donde no se gritase ni se hablase de las malas notas ni de las cosas feas que pasaba la televisión. Sin embargo, cuántas veces los mandé al diablo porque empezaban a pelearse y debí volver a la cocina para llevarme mi plato a la habitación. El hambre se comía mis ganas de ser consecuente.
Diego toca, huele y siente todo lo que come. Para mí eso lo hace más gourmet que un experimentado chef. Nació comiendo, nació sabiendo. Todos le preguntamos a dónde debemos ir y qué debemos probar. Nunca come el mismo plato en la misma semana. Se inventa recetas todo el tiempo. Es casero de varios mercados. Ayer le preparé pollo al curry e intentó remover la salsa varias veces. Se movía inquieto como un pericote atrapado detrás de la refrigeradora. No le quedó otra alegría más que poner la mesa. No la puso, la decoró. Por supuesto decidió en qué plato debíamos comer y sugirió que hubiera quedado “más tailandés” con crema de coco. Me entristeció un poco que no se chupara los dedos, aunque sí me pidió más arroz.
Me encantó Ratatouille, pero a Diego le debo hacerme ver la película que resume la explosión de sensaciones que se produce durante y después de una buena comida, El festín de Babette. La cinta recrea un cuento de la escritora danesa Isak Dinesen. A través de una cena que ha preparado con dedicación y humildad, una francesa enseña a dos hermanas luteranas y a su comunidad en Jutlandia, que Dios ha querido que el placer y la prudencia se sienten a la mesa. A Diego también le debo haberme hecho conocer un sitio tan entrañable, cálido como Kei en Henry Revett en Miraflores, una nueva fuente de soda donde comí una barra de manzana, una de limón y un brownie, uno detrás de otro. Me gustó que me los entregaran en una bolsa de papel, “para que la recicles”, me dijo Karen, la dueña. Con su inocente vestido y su aroma a flores me recordó mucho a mi hermana. Ella todo lo recicla, sobre todo las ausencias.
Diego es Dieguette.
Cocinar para los que queremos es un acto divino: ellos prueban los platos solo por fe. Cocinar sin quejarse después del más pesado día de trabajo es un acto de heroismo. Una de las cosas que más atesoro de mi país es el maridaje de ingredientes perfectos de costa, sierra, selva. De vez en cuando sorprendo a mis papás con un plato inventado. Mamá tiene artritis y ya no puede cocinar. Papá prepara mermelada con un vaso de azúcar por cada vaso de fruta y la conserva en potes donde antes hubo detergente (la pruebo y casi presiento la burbujita escaparse de mi boca). Sé que si dejan de reclamarme por gastarme el sueldo en langostinos o por cualquier otra cosa, la receta ha funcionado. Cocinar con placer y comer con placer es para mí como escribir un texto: siempre quiero más. Un festín de palabras viejas para encontrar un sabor nuevo.