La Matadora Rossana Díaz Costa, mejor conocida como Roquita, celebra hoy su cumpleaños estrenando el curso: “de la literatura al cine: Teoría y práctica de la transposición cinematográfica”. La idea es que los alumnos aprendan a escribir un guión y a producirlo en formato cine. La Roquita está imparable desde que volvió de España : acaba de relanzar su primer libro de cuentos, prepara su primera película, dicta en varias universidades y hasta se trajo a su novio alemán.
Fecha: Del 30 de junio al 9 de julio
Hora: Martes, miércoles y jueves de 6.30 a 9:00 p.m. en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Más información en:
http://www.uarm.edu.pe/estudios/?pag=extension.htm#12



Úrsula Carranza se inspiró en Un lugar llamado oreja de perro, el último libro de Iván Thays, para crear una obra de danza en telas fusionada con teatro que llevará por título Espectros de un hombre solo. Se presentará en el ICPNA de Miraflores el próximo agosto.
Julio Ortega ha preparado para la próxima Feria del Libro de Lima un encuentro entre Alfredo Bryce Echenique y 9 escritores jóvenes. Según dice Julio en uno de sus mails, ”les he pedido que hablen de su libro o texto favorito de Bryce. La idea es celebrar nuestra lectura de un escritor cuyos libros nos han dado alegría. Es mucho dar, digo yo, en este Perú, y será bueno agradecérselo… Al final tendremos una intervención del propio Bryce, tal vez quiera hablar del libro preferido entre los suyos”.
La semana pasada acompañé a mi amigo Salvador Luis, director de la revista virtual de literatura Los Nóveles, a presentar su primer libro publicado con una editorial peruana (como dijo Gabriel Rimachi: es un libro raro, no se trata de cuentos ni de una novela breve, nada de eso). Zeppelin, a cargo de Casa Tomada, puede ser interpretado de mil maneras; rinde homenaje a la obra de Mario Bellatin como artista conceptual.
Un poema que nació hace un rato mientras montaba bicicleta.
Cashback es la ópera prima de Sean Ellis sobre un estudiante de arte que se vuelve insomne cuando termina una relación y decide trabajar en un supermercado al sobrarle ocho horas de madrugada. Reconocer la belleza en ese mundo de latas, cajas registradoras y papel higiénico le permite sobrevivir y volver a encontrar el amor, también hacia él mismo. Imagina que puede congelar el tiempo; pinta a las clientas desnudas una y otra vez, y se dice: debe haber alguien que ame a un artista, porque solo un artista puede reconocer toda su belleza y amarla como es, incluso en la decadencia.
En el mundo de los escritores y los lectores están los que aman y los que odian los epígrafes. Un amigo siempre sacaba de mi librero el primer libro de un nuevo narrador peruano y decía: a ver cuántos epígrafes tiene… si eran más de dos o tres aseguraba que el escritor se sentía inseguro acerca de su obra.