La semana pasada acompañé a mi amigo Salvador Luis, director de la revista virtual de literatura Los Nóveles, a presentar su primer libro publicado con una editorial peruana (como dijo Gabriel Rimachi: es un libro raro, no se trata de cuentos ni de una novela breve, nada de eso). Zeppelin, a cargo de Casa Tomada, puede ser interpretado de mil maneras; rinde homenaje a la obra de Mario Bellatin como artista conceptual.
Por culpa de Salvador me he vuelto fan de los números de Fibonacci. Salvador, Mario y Zeppelin son números de Fibonacci. La obra está estructurada en tres, otro número de Fibonacci. ¡Basta!









