Archive for Agosto, 2009

Agosto 31st, 2009

Padre

dsc_0093Le  molestaba que los hombres fueran los únicos autorizados a cargar el ataúd de su padre. Talón - punta, talón - punta. Se bamboleaban por las calles de su barrio de toda la vida. Los vecinos, asomados a sus ventanas, contemplaban el desfile hacia la muerte. Su madre avanzaba apoyada en dos amigas; tres velos negros. Un coro de mujeres cantaba. El humo del sahumerio flotaba por encima de las cabezas, haciendo más gris el gris de la tarde. Su padre al fin lo había conseguido: un pequeño dios rodeado de adoradores. Se abrieron las rejas del cementerio. Dos muchachos que esperaban tras las rejas se acercaron.

También  somos  sus hijos, dijeron.

Bajo el silencio de todas las miradas, pidieron cargar el féretro en su tramo final. Sin palabras, les dieron la oportunidad. Se acomodaron el ataúd en los hombros. Un instante para conocer treinta años de verdades de su padre.

 

Ahora que está muerto por fin mi padre está completo. Se ha armado en cada uno de nosotros. Todas sus distintas caras. Para eso muere un padre.

Agosto 30th, 2009

Decisión

No sé si es una decisión en sí o un enfrentamiento conmigo misma (bien resuelto, creo), pero he “decidido” escribir solo cuentos, siempre cuentos, para siempre cuentos. No me romperé la cabeza intentado la estructura de una novela. No y no. Me gustan demasiado los cuentos. Esa es mi naturaleza.

Estoy en paz.

Lo confieso.

Agosto 18th, 2009

Taller de narrativa con Ricardo Sumalavia

la-cuevaRicardo Sumalavia, autor de la excelente novela Que la tierra te sea leve, anuncia que el 5 de setiembre comenzarán nuevamente las clases en su taller virtual de narrativa La cueva. Esta vez el taller contará con autores invitados como Santiago Roncagliolo, Andrés Neuman, Alejandro Zambra, Guadalupe Nettel, Ana María Shua e Iván Thays.

Según indica, los objetivos son:

• Proporcionar un espacio de creación y un ritmo de escritura constante.

• Promover, no exento de goce, su juicio crítico ante la lectura de la ficción.

• Reflexionar sobre el acto de la escritura y su inserción en una tradición literaria.

• Dinámicas para iniciar un cuento, vencer a la página en blanco y poner punto final.

• Interiorizar los distintos recursos técnicos narrativos.

• Establecer un seguimiento continuo durante el proceso de la escritura del cuento/novela y su consiguiente corrección.

Aquí pueden encontrar más info e inscribirse: http://lacuevatallerliterario.jimdo.com/

Agosto 16th, 2009

Para caídas

paracaidasMe regalaron un pequeño paracaídas de papel. La idea era encender su mecha, sostenerlo de las puntas y dejarlo partir. Apenas se elevase había que pedir deseos. Me habían dejado una nota: el vuelo fallaba si solo yo los pedía. Siempre he creído en el trabajo en equipo, incluso la felicidad es un trabajo en equipo. Estábamos en la playa, en una casa frente al mar con habitaciones para cada uno. Competíamos por la música. Por enumerar en qué restaurantes nos saludaban por nuestros nombres (quise contar que en uno me cambian de nombre y nunca corrijo, porque me gusta ser otra para alguien). Por permanecer desabrigados pese al frío de la lluvia. Las parejas se repetían: nadie te querrá como yo. Seguro por eso nos reíamos tanto. Si reírse es una señal de poder, debíamos tener todo lo que deseábamos. Podíamos pedir todavía más. Había un mañana y estaciones como años. Todo lo que amábamos seguiría vivo.

El paracaídas se incendió apenas lo soltamos.

Agosto 4th, 2009

Dos niños juegan a ser niños

            primera-computadora

Los llaman por sus números, les señalan la puerta y los dos niños ingresan a la habitación. Las luces se encienden. Son observados a través de un espejo por dos científicos y tres técnicos vestidos de blanco.

            Este es el experimento más importante de la década, dice uno de los científicos, y todos responden con un ¡uhm! cargado de expectativa.

Una de las paredes está ocupada por una luminosa computadora cuántica capaz de alcanzar increíbles velocidades de búsqueda y cálculos de optimización.           

             Es increíble, dice el niño 1.

             Toquemos la computadora, dice el niño 2.

            ¡La van a tocar!

            Veamos.

            Silencio. Esto no tomará mucho tiempo.

Los niños corren hacia la máquina con los brazos estirados, como hipnotizados.

En el camino el niño 2 pisa algo y se cae.

            Mira, es un tren. Un tren de madera.

            De madera, repite el niño 1, y acá está su riel.

Se arrodillan. Colocan el tren sobre el riel.

            Buenos días, señor, ¿a dónde se dirige?

            A la estación Pinares.

           ¿No tiene equipaje?

           No, no tengo. Estoy yendo solo a desayunar.

           Chuchú, chuchú.

           Talán.

 

            Era previsible.

            No, no lo era. Ya deberían haberlo olvidado.

           ¿Los llamamos de nuevo a la sala?

           Déjenlos jugar diez minutos más, dice con voz casi infantil aquel científico al que todos consideran el jefe.