Archive for Noviembre, 2009

Noviembre 27th, 2009

Un día cero kilómetros

17Hoy ha sido un día extraño. Ha durado más de veinticuatro horas o he sufrido de personalidad múltiple. He sido la mejor amiga de alguien, la mejor trabajadora, la compradora compulsiva, la perfecta autista, la hija desconocida. Suelo planear las cosas, hoy no. Ha sido un día de descubrimientos. Almorcé con un amigo nuevo, por lo que fue un encuentro delicioso, plagado de miradas de identificación con el otro. Después de almuerzo recibí un mail muy especial de Brenda, mi mejor amiga. Brenda es muy sabia y aunque no habla mucho, dice siempre lo importante. Me dijo, entre otras cosas: “Hace unos días leí en tu facebook que volvías a la infancia, de alguna manera te entendí y me encontré queriendo acompañarte…  Lo único que puedo rescatar de ser adulto es que uno va tomando en cuenta a la gente que tiene alrededor. Sabes diferenciar entre amigos, conocidos, visitas eventuales. Descubres que hay gente que va a quedarse contigo el resto de tu vida sin importar cuánto los veas o qué tan seguido hablen. Descubres también vacíos y marcas que nunca vas a poder llenar o borrar, pero la buena compañía de tus mejores amigos siempre puede aliviar cualquier cosa. Eso eres tú Kat. Eres mi hermana de alma. Eres mi lugar lindo y acogedor en este mundo. Eres una risa segura y una mano confiable. Si no hubiera pasado por el proceso de mierda que implica crecer no te hubiera descubierto nunca”.  Por supuesto la llamé de inmediato, no pude decirle nada, pero ella comprendió. Eso hacen los buenos amigos, lo entienden todo. Para celebrar nuestra amistad, el sábado iremos con su esposo y su hijo a nadar con lobos marinos, algo nuevo. Y sí, a Brenda hubiera querido conocerla desde el colegio, tanto la quiero, ella es también mi lugar seguro. Nos conocimos y aprendimos a querernos caminando. Casi me atropellan en mi bicicleta una tarde cuando iba a mi trabajo en Canal N y Brenda me preguntó si vivía cerca de su casa, para irnos juntas caminando. Yo siempre llegué tarde a recogerla, pero nos deteníamos en el camino a tomar jugo de toronja fresco. Devoraba una empanada en dos minutos y ella me miraba como solo miran las personas que odian la grasa. Las primeras veces hablábamos de mascotas. Con los días nos contamos la vida entera. Una vez nos pusimos a llorar y pasó un chofer y nos sacó la lengua y nosotras también le sacamos la lengua. Ella me enseñó a comer ensaladas. Se compró una bicicleta para entender por qué yo las amaba, pero cuando se rompió mitad diente en nuestro segundo paseo, me pidió que la ayudase a venderla. Un domingo nos asaltaron. No teníamos a dónde huir. Me temblaban las piernas, apenas podía sostener el timón de mi bicicleta. Brenda, dos cabezas más baja que yo, le gritó al ladrón: “dispáranos pues, ni siquiera tienes pistola, mentiroso de mierda” y me codeaba para que yo también gritara. Solo se me ocurrió decir: “allí viene el Serenazgo”. Cómo nos reímos delante del ladrón cuando un patrullero bordeó la esquina y se cuadró frente a nosotras, como un milagro por primera vez atendido. Brenda me ha hecho saber que yo he sido una mala amiga. Me envió un correo que se titulaba: “no sé cómo decirte esto”, cuando atravesó por una etapa difícil y no supe estar a su lado. Escribió: “no quiero reclamarte”. Qué mal me sentí. Brenda sabe que yo le quito el mal genio, porque cuando la veo enojada quiero contentarla con chistes malos, los buenos arrancan risas, no sonrisas.  

Por la tarde hice algo muy curioso: me compré un auto, mi primer auto. ¿Por qué? Porque me lo ofreció Luigi, mi mejor amigo desde los doce años, uno de mis primeros enamorados. Me dijo: “no te voy a engañar”. Me he subido a todos los carros de Luigi. Su primer auto fue un Fiat que perdía una parte en cada cuadra. Vivo en el departamento que su mamá me alquila. He sido testigo de los matrimonios de Brenda y de Luigi, respectivamente. Ambos tienen familias estables. Me alegra haber firmado junto con ellos, pese a mis dudas sobre la eternidad, por algo que intenta durar para siempre. Y mañana firmaré por ese auto que ni siquiera pude probar, porque solo sé manejar bicicleta. Sé que es un buen auto porque le pertenecía a la esposa de mi mejor amigo.  Tenía miedo de comprarme uno, es la inversión más fuerte de mi vida, hasta hoy. No tenerlo me hacía sentir libre. Es tiempo de empezar a comprometerme. Ahora yo sabré por qué a mis amigos les fascina manejar carro.

Voy haciéndome adulta con las cosas que heredo de mis amigos, atesoro sus recuerdos, renovamos promesas, compartimos silencios, dolencias, frustraciones, cosas que aún no decimos, añoranzas.  Con algunos amigos tengo más años de conocernos que de no conocernos. Sus secretos son también los míos. Con ellos no tengo secretos. Hasta me gustan sus fobias, sus manías. Ese rascarse el ojo sin alergia; ese tocarse el bolsillo todo el tiempo en el cine para confirmar que el celular sigue allí; esas quejas porque no hay Sol y si sale el Sol qué fastidio. 

Valeria, mi gran amiga argentina con la que pasaré Año Nuevo, me dijo alguna vez: “mezclas a todos tus amigos y creas una copia de ti mismo, solo que mejorada”.

He llamado a mi papá a contarle y me ha dicho: “¿y ahora quién va a heredar mi Volkswagen?”. El domingo iremos a la playa, pero llevaré a una amiga para que por fin él sea copiloto de mi auto (de chica yo me sentaba a su lado y me dejaba llevar el timón; esquivé a un hombre en la carretera que él no vio). He llamado a casa de mi madre para preguntarle por mi cuñado y ofrecerle ir a la playa con nosotros el domingo, ella me preguntó: ¿de parte de quién? Me reconozco en mis amigos, en mi padre, en las ausencias.  Todavía en la efervescencia del viejo auto nuevo, me siento “cero kilómetros”. En este día extraño, arrancaré.

La foto pertenece a mi querido amigo Hugo Vásquez.

Noviembre 23rd, 2009

Revista Ónice número 3

onice

Los estudiantes que dan vida a la revista sanmarquina ÓNICE no se rinden y presentan el 3er número en el marco del Congreso Internacional de Literatura (CONELIT). Podremos encontrar textos de Juan Cristóbal, Hildebrando Pérez, Héctor Ñaupari y Pablo Nicoli, Javier Suárez, Márlet Ríos, Óscar Ramírez, Mariano Vásquez, Omar Viveros, Meylí Necochea, José García Cosavalente, David Betancourt y Alejandro Melero, César Valdivieso, Jesús Zavala, Benjamín Sandoval, Jorge Ramos Cabezas y Gabriel Moreno.
Jueves 26 de noviembre. 7 p.m.
LUGAR:    INSTITUTO RAÚL PORRAS BARRENECHEA (CALLE COLINA 398. MIRAFLORES. ALT. CDRA. 52 AV. AREQUIPA).
Noviembre 20th, 2009

Ahora te toca a ti

rielesVas a la fiesta.

Te preocupa no haberte puesto perfume.

No deja de mirarte.

Bailan.

Te dice que hueles bien.

Te pregunta tu nombre, tu edad.

Le cuentas algo de tu vida.

Se tiene que ir, pero te pide tu teléfono.

Te manda un mensaje de texto en la madrugada:

“de verdad olías bien”.

Le respondes por la tarde.

 Se ponen el mismo apodo.

Eligen una canción.

Se presentan a los amigos.

Se muestran fotos de la infancia.

Hablan del verano.

Hablan de viajar.

Hablan.

 

A los dos meses se dicen: “nunca he sentido algo igual”.

Se convencen: “los que no tienen esto son unos idiotas”.

Antes de cumplir los tres meses se termina.

 

Dejas de ir a fiestas.

Te rodeas de amigos.

Ellos tratan de explicarlo todo.

 

Te escribe de vez en cuando.

Cinco horas antes de volverse a ver,

con mucha consideración, cancela.

Le respondes: “ya lo sabía.

Querrás verme y cancelarás

muchas veces hasta darte

cuenta de que todo está bien”.

No te escribe más.

Noviembre 20th, 2009

Que todos sepan que sigues siendo un niño

rayuelaMe invaden deseos locos de rescatar mi colección de canicas. Jugaba con mi hermana en la alfombra de la casa, para tener un “hoyo” que pudiéramos manipular. Ella me ganaba todas las “lecheras” y “ojos de tigre”. Yo, con trampas, las recuperaba. Mis canicas duermen en un viejo pote de cacao en polvo en la casa de mi madre.
Y con mis amigas del colegio, en quinto de media, cuando muchas no habían decidido siquiera qué estudiar, intentábamos retroceder a la infancia, volver a esa isla donde todo era posible. Y mientras nos anudábamos la blusa para sentirnos deseadas (solo había 10 hombres en el colegio, máximo), jugábamos yaxes, saltábamos ligas, corríamos sin sentido por el patio, llevábamos fotos de cuando éramos “chiquitas”. Decíamos “cómo ha pasado el tiempo” y suspirábamos. No hemos dejado de hacerlo.

 

Todo este preámbulo es para hablarles de polos. Porque han salido al mercado unos polos creados para rendir tributo a los juegos de nuestra infancia: yamkempó, fumanchú, yo-yo, canicas, yaxes, monopolio, mundo, trompo, etc.  La idea surgió cuando se unieron treintañeros nostálgicos (publicista, diseñador, escritor) para crear la marca ZROPUNTO1 y vendernos la ilusión de que todavía podemos jugar en la calle.

Por supuesto, el texto que acompaña el polo de la foto, solo podía ser éste:

“La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo”. (Julio Cortázar – Rayuela).

Este es el blog para ver y solicitar los polos:

http://zropunto1.blogspot.com/

Noviembre 19th, 2009

No mires atrás, 2da edición

cusco-bizarroTres años después del lanzamiento, María Luisa del Río presenta hoy la segunda edición de su libro No mires atrás, ahora con nuevos textos y fotos. Las imágenes de sus aprendizajes son breves, pero tienen el impacto de lo entrañable, metáforas de la vida que discurre inaprensible como el río de la Selva que tanto ama. Los comentarios serán de Doris Bayly, Rafo León y Germán Vargas.

Con esta edición, María Luisa me enseña que se puede mirar atrás no solo dos veces, sino muchas veces. Qué pena no poder ir por culpa del tan esperado concierto de The Killers, pero de todas maneras compraré esta nueva versión.

-Galería Dédalo, 8 p.m. Av. Sáenz Peña 295, Barranco. El ingreso es libre.

Aquí pueden encontrar el libro completo en formato digital, pero recuerden que la tinta tiene un aroma especial: http://www.solar.com.pe/no_mires_atras/

Noviembre 18th, 2009

Arte que se puede pagar: Desenfranquiciados

desenfranquiciadosEsta es una inmejorable ocasión para invertir en arte peruano contemporáneo en todas sus manifestaciones sin tener que pagar una millonada, sabiéndote en una galería, pero sin sus excesivas comisiones. Durante 2 días -27 y 28 de noviembre- tendrá lugar la quinta edición de Desenfranquiciados, colectivo de 57 artistas nóveles y consagrados reunidos en el Centro de la Imagen de Miraflores. El lema es “independencia estética y precios bajos sin intermediarios“, por lo que las obras no sobrepasarán los 100 dólares y serán libres de comisiones (sin franquicias). Entre los artistas invitados están Lorena Noblecilla, Hugo Vásquez, Shila Alvarado y Sandra Gajate.

La cita es en la avenida 28 de julio 815, Miraflores.

Noviembre 16th, 2009

Caricias, dirigida por Miguel Iza

Caricias, foto El ComercioEs injusto que el teatro de la Alianza Francesa de Miraflores no haya reventado esta noche de domingo, noche de teatro.  No porque la entrada adulta sea más barata que en La Plaza Isil, por ejemplo, sino porque Miguel Iza se ha atrevido a dirigir la obra perfecta para quienes se cubren un solo ojo ante el espanto.  

Vengo de ver Caricias, del catalán Sergi Bebel. Caricias presenta el lado más feroz y menos tierno de las relaciones humanas, a través de familias que se condenan en espiral: incesto, violencia, falta de comunicación, locura, drogadicción, abandono a los ancianos, frustración, ilusiones rotas, infidelidad, etc. El lado oscuro de todas las familias, solo que esta vez con zoom y con derecho a espiar micromundos sin puertas ni ventanas.

Así como considero que Iza ha logrado un equilibrio en el correcto desempeño de sus actores (por fin muchas caras y voces nuevas),  le falta cierta mano para saber cuándo contener lo que se dice y lo que se muestra (¿es necesaria la explicación de la explicación?). Esto es algo que se puede corregir, la naturalidad ya está. En varias escenas hay un exabrupto donde siempre se lanza algo. Escuchamos frases como: “todavía puedo ver rojo y negro, los sesos desparramados”. También pasa por un tema de coherencia y verosimilitud: se dicen limeñísimas palabras como pinga, mear y porro, pero nos hablan de trenes; el disfraz del loco es genial, hasta que le vemos las pulcras pantorrillas… ¿Y la bañera sin agua? Esto es algo que se puede corregir, las buenas intenciones ya están. Al montaje, a la musicalización y al diseño del programa les faltó mayor producción, pero no es algo que extrañé demasiado, como no extrañé un intermedio. ¿Por qué? Porque Caricias logró ubicarme en el ojo mismo de un huracán que permanece una hora y cuarenta minutos destruyendo la misma casa. Y si pude contener las ganas de ir al baño hasta el final de la función, bueno, es porque la obra es sorprendentemente valiente.

Noviembre 16th, 2009

Informe completo sobre la matanza de lobos marinos en Colán

Matanza de lobos marinos en Colán, archivo ORCAIncluso para la ciencia es difícil determinar por qué varan los mamíferos marinos, pero lo que está sucediendo en Colán con los lobos desde el 4 de noviembre es una matanza que sigue causando estragos. Si bien los medios han cubierto la noticia en sus primeras planas, siempre quise leer el informe detallado. Aquí reproduzco el resultado de la investigación hecha por ORCA, Organización Científica para la Conservación de Animales Acuáticos, junto con la Policía Nacional.  

 

“Se realizó el examen médico forense de 127 lobos marinos encontrados en una distancia de 25 Km. Todos los animales varados eran machos adultos en edad reproductiva con un peso de 260 kilos y 2.40 metros aprox. cada uno. El 100% de los casos registró signos de envenenamiento, debido a la acción de un veneno con sustancias detergentes (órganofosfórados y órganoclorados) que generan automáticamente cólicos e hiperacidez gástrica, destruyendo el sistema digestivo e intoxicando el cerebro de los animales. Además, el 20% de los animales revisados presentaban impacto de bala calibre, .38, .45 y escopeta mientras que el 11% se tenía signos de haber sufrido la extracción de testículos. Por otro lado, algunos casos presentaban contusiones, laceraciones y hematomas producto de palazos y golpes en el cráneo. ORCA quien viene investigando desde hace más de 9 años los efectos del ser humano y la incidencia de enfermedades a través del Programa de Evaluación de Salud en Poblaciones de Pinnípedos en más de 1000 casos registrados, llegó hasta la lobería ubicada en Isla Foca (al sur de Paita) donde se pudo comprobar la ausencia de machos adultos en edad reproductiva que conformaban el 90% de la lobería compuesta por 600 animales, lo que al largo plazo generaría un gran impacto en la población de lobos sudamericano en el norte del país y su sobrevivencia genética. Según el Dr. Carlos Yaipén Llanos, Presidente de la organización afirma que “esta matanza de machos adultos y potencialmente dominantes provocaría la falta de competencia natural, provocando que machos débiles, jóvenes y oportunistas se relacionen fácilmente con hembras produciendo crías más débiles y menos resistentes a enfermedades, contaminación, escasez o fenómenos naturales como ‘El Niño’. Los lobos marinos sobrevivientes en las loberías locales deben ser protegidos para asegurar el futuro de la especie.”

Por otro lado la expedición especial de ORCA descartó la posibilidad de biotoxinas o marea roja debido a la ausencia de las algas que las generan, la no existencia de factores que favorezcan el crecimiento de algas tóxicas (generadoras de biotoxinas) y la ausencia de evidencias médicas correlacionadas con la presencia de lobos marinos muertos en las playas de Colán y alrededores. Cabe resaltar que la llamada “marea roja” de características bio-tóxicas nunca ha sido reportada en el Pacífico Sur. Asimismo, se descartó la acción de contaminantes como la causa de muerte dado que estos agentes generan mortalidad progresiva y no simultánea como en este caso, salvo excepciones como derrames de petróleo. Es así que la investigación iniciada por ORCA y la Policía Ecológica confirmó la interacción humana como causa de muerte de todos los lobos marinos varados en Colán, y que los motivos de esta matanza estarían relacionados directamente al exterminio de los machos adultos de la zona buscando la reducción de la población competidora con la pesca y la potencial colección de testículos de aquellos individuos varados en áreas no pobladas. ORCA ha sentado la denuncia respectiva frente a este hecho en la Policía Ecológica, la que tiene no sólo un gran impacto en la salud de la población de los lobos marinos del norte del país, sino en el equilibrio de toda la fauna marina. Al cierre de la inspección en Colán, se había reportado el varamiento de 12 lobos marinos muertos más en la playa Parachique en Sechura, los cuales fueron inspeccionados por la Fiscal Dra. Silvia Rumiche y la División de Ecología de la PNP de Piura. Otros ocho cuerpos también fueron reportados en la playa de Bahía Tierra Colorada, al sur de Paita. Estos estarían asociados a aquellos varados en Colán, muertos bajo las mismas circunstancias. Los lobos marinos sudamericanos o “chuscos” están categorizados como especie vulnerable de acuerdo al D.S. 034-2004-AG, protegidos por la Ley 26839 en la que Estado Peruano vela por la conservación de la diversidad biológica, y la Ley 21080 que ratifica la categorización del Tratado Internacional CITES, donde los lobos marinos se encuentran en el Apéndice II quedando prohibida su cacería y comercialización”.

 

ORCA se ha comprometido a implementar programas educativos y campañas de largo plazo que promoverán la sensibilización y la responsabilidad ambiental entre los pobladores, centros educativos y  autoridades locales de Piura, para proteger la salud del ecosistema en esta zona del país.

 

Si deseas ser voluntario de ORCA y colaborar con la protección de la fauna marina, visita: http://www.orca.org.pe/

Noviembre 13th, 2009

No estaré contigo cuando te mates

dsc_0329Es cierto, en Alemania se suicidan lanzándose frente a los trenes más veloces, porque no existe la posibilidad de un frenazo sobreviviente. Cuando era catequista se mató una chica de la parroquia a la que yo iba, tomó 54 pastillas de vitamina C y se voló el hígado. ¿Cuántas pastillas tomaste? Le señaló primero 5 y luego 4 a su abuela, por lo que ella creyó que la chica dudaba entre 4 ó 5. La llevó tarde a la clínica. No recuerdo su nombre. Tenía rulos, era alegre como su pelo. De un día para otro se mató. Pero esta impresión es una mentira. Ella sufría por dentro de una manera que nadie más comprendía. Una de mis amigas debe tener un récord de intentos de suicidio. Se cortó las venas, se encerró en el baño del consultorio de su psiquiatra y se tomó todas las pastillas que encontró, se lanzó de un piso catorce. No murió, porque el cuerpo se impuso a una idea fija de la mente. Solo quería desaparecer por un momento. Ahora tiene trabajo, esposo, hijos. Habla del futuro como si las cicatrices en sus muñecas se las hubiera hecho en un accidente.  Su sonrisa es tan inocente que me pregunto si recuerda. Es tan optimista que me pregunto si es ella y no yo la que vive en la cuadra de La Positiva. ¿Estarás conmigo cuando me mate?, me interrumpió cuando le leí el cuento que le había escrito. Yo le prometí que estaría a su lado, pero nunca lo estuve. Me enteraba por los periódicos y siempre caía de rodillas y me ponía a llorar. Ahora tampoco estoy, porque su felicidad y la mía se parecen demasiado. Ella no sabe que yo también pensé antes en matarme. Cuando era chica, cuando el techo de mi casa se hacía cada vez más bajo. Sentí el vértigo, pero ni siquiera lo intenté. Siempre supe que me arrepentiría de no haber luchado cada hora de mi vida contra el contexto. Sanaría. Y todas las decisiones que he tomado desde esa incontención solo han servido para que viva de la forma más honesta, ordenadamente caótica y plagada de errores que he podido.

dsc08387El domingo mi papá me ayudó a pasarle lejía al patio. Nunca sé cuándo los orines de mi perra obligarán a mis vecinos a cerrar sus ventanas de manera indefinida, no quiero que llegue ese día, lo evito. Nos sentamos al sofá y estiramos nuestros brazos al frente, como un equipo de coreógrafos satisfechos.

-Papá, ¿qué le pasaría a alguien que toma lejía?

-Se le sancocharía todo por dentro. Pero lo mejor es tomar veneno para ratas, el que te licúa la sangre. La vida es dolorosa, hay que irse dolorosamente.

Supe que mi papá había pensado alguna vez en matarse. Quizás cuando vivía en Baltimore, donde había trenes.

Nos fuimos a almorzar al mismo restaurante árabe al que vamos todos los domingos desde hace un mes. Sentados a la mesa, me habló de su infancia, detalles que nunca le había escuchado, puesto que con la edad se ha vuelto nostálgico y repetitivo. Me lo imaginé de chico. Si no hubiera sido su hija, me hubiera gustado ser su amiga. Pedí dos Baklavas, pero él insistió en que no se comería la suya, porque nadie las prepara tan delicadas como las hacía su hermana. Volví de nuevo a esa mesa que nunca conocí, donde se sentaban mi papá y sus doce hermanos mayores y los abuelos que nunca conocí a comer en familia todos los domingos. Cada vez entiendo más de nostalgias. Mientras saboreaba su Baklava, mi papá dejó de sonreír y me preguntó si realmente estaba interesada en la muerte por lejía. Algunas de mis curiosidades solo se quedan en curiosidades, ya lo sabes, le respondí, y lo miré de tal forma que en mis ojos reconociera una promesa. Me dijo que cuando se murió su primer hijo a los tres años, él había pensado en matarse, porque no soportaba que su hijo estuviera triste o perdido en un lugar adonde él tardaría mucho tiempo en llegar. Si me hubiera matado, no las habría tenido a tu hermana ni a ti, ¿ves todo lo que me hubiera perdido? Nunca he visto llorar a mi papá. No tengo ese recuerdo y no lo necesito. No cree en el cielo ni en el infierno. Me duelen sus arrugas tan profundas. Lo sé resignado ante la vida, pero no pienso que es un cobarde. Es un sobreviviente. Los dos esperamos que vuelva mi hermana de un viaje de tres años.

Sigo limpiando el patio con lejía. Esta mañana me observé al espejo, no a la pasada rumbo al trabajo, como hago siempre, sino que me miré de verdad y me quise mucho. Me sentí la hija, la hermana, la amiga de alguien. Le dije a esa otra yo que me miraba de vuelta: no estaré contigo cuando te mates. 

Noviembre 11th, 2009

Hoy mi hermana me dijo que no le gusta crecer

ballenaEn casa siempre compraban enciclopedias con dibujos y fotos. Incluso antes de que aprendiéramos a leer. Yo me arrodillaba en el piso de la sala, arrastraba todos los libros de los estantes al suelo, pasaba todas las hojas y cuando descubría una figura interesante, generalmente relacionada con el mar, le preguntaba a mi mamá: ¿qué dice? Cuando mi papá volvía del trabajo arrastraba la enciclopedia hasta él y le señalaba la figura. Antes de que me dijera algo, yo pasaba el índice por la fotoleyenda y anunciaba a mis tres años: la ballena es ce-tá-ceo. Veía las figuras hasta que mi abuela, una visita frecuente, gritaba desde la cocina: alza la cabeza o te quedarás ciega. Después de comer en el sofá del segundo piso, mi papá se echaba al borde de la escalera y mi hermana y yo nos sentábamos en su espalda. Reptaba hacia el primer piso moviendo los brazos de una forma muy graciosa. Yo decía que perderíamos si nos caíamos, por eso nos aferrábamos a sus brazos flacos, con la piel muy seca, como escamosa. A mi papá le salían ruidos raros de la garganta y mi hermana gritaba de vez en cuando: cocodrilo. De verdad creíamos que mi papá era un cocodrilo.

Cuando pasaba con él en su carro por avenidas llenas de avisos publicitarios, le preguntaba siempre qué decían. Le repetía las frases una por una. Jugábamos a que yo sabía y a que él se creía que yo sabía. Chillé tanto la vez que no me compró merengues en el semáforo, que la vendedora lanzó un paquete dentro del carro y se fue corriendo. Mi papá me dijo: aunque te portes mal consigues salirte con la tuya.

Si paseaba con mi mamá por las mismas avenidas, yo relacionaba las figuras con los eslóganes y le comentaba a la altura de cada letrero: veneno para ratas, su tienda de confianza, la voz del pueblo. En los semáforos ella me tocaba la cabeza como buscando un bulto y cuando llegábamos a casa hablaba con papá de “precocidad.”  Pero yo no había aprendido nada, solo tenía buena memoria.  

Cuando me enseñaron en segundo grado el uso de las comas yo pregunté si delante de la “y” se ponía coma y me respondieron: ¡Nunca!

solNo se lo comenté a mi hermana, pero dejé de abrir mi enciclopedia favorita cuando leí por primera vez la fotoleyenda del Sol. “El Sol absorberá nuestro planeta en 4 mil millones de años”. Parecía tan poco tiempo y tantas explosiones. Más abajo había un aforismo de Aldous Huxley que nunca más he vuelto a encontrar: “…, y he de caminar muchas millas, caminar muchas millas, antes de partir”.

Después de este episodio comencé a leer ficción. A los trece me enteré que solo los marcianos venían de Marte y que yo era una terrícola. Y los de Saturno, ¿cómo se llaman? Ninguna enciclopedia me lo ha respondido. Si yo escribiera sobre ellos los nombraría saturnos.