Diciembre 15th, 2009

Parecía algo intrascendente

hisoposLos hisopos me intrigan. Blanquísimos, ascéticos, funcionales. Si algunos caen al piso, qué difícil es volver  a introducirlos en su envase con todos los demás. Es casi imposible. No sé qué extraña relación tiene este pequeño descubrimiento con la vida misma. Cuando me ducho pienso en tantas cosas y algunas se me revelan nuevas. No sé si solo yo las pienso. El cepillo de dientes, por ejemplo. Dice mucho de alguien. Si lo acaba de comprar y las cerdas apuntan a cualquier parte, demuestra ansiedad o furia. Las encías se cobran todas las venganzas. Lo que usamos y cómo lo usamos habla por nosotros. Cómo lavamos los platos, por ejemplo. Si primero les echamos detergente, los apilamos y luego los enjuagamos, es una cosa. Si lavamos uno por uno, detergente, enjuagada, es otra cosa. Y nadie cambia su forma de lavarse los dientes o los platos, quizás un día o dos, pero después nunca más y se dice a sí mismo: “mi técnica sirve, aunque lo haga distinto”. Vuelvo a los hisopos. Una amiga nunca los usa, es empujar la mugre hacia dentro, defiende. Pero yo defiendo que se trata de lo contrario. Hace muchos años estuve a punto de ser operada de los oídos, porque no se ventilaban de forma natural. Mis amigos se daban volantines en la piscina como si fueran lobos de mar. Yo, que amaba el agua más que todos, los envidiaba. Les pedía que hicieran más por mí. De vez en cuando me rebelaba a la prohibición del otorrino y terminaba mareada o saltando en un pie para que saliera el agua de los oídos. El doctor me perseguía con lo que yo consideraba un hisopo gigante, pero de metal. No era más que un aparato para mirar la salud del tímpano, pero en ese momento yo no lo sabía. Creí que el dolor sería aún más insoportable. Mamá hacía cucuruchos de papel periódico, los encendía y me los ponía en las orejas; el humo ingresaba lento a mis  oídos y sentía alivio y al fin podía escuchar  mejor, un sonido todavía lejano como el ruido de mar de una caracola, hasta que el cerumen se deslizaba por mis patillas. Me compraron una tabla para que flotase sin ceder a la tentación de hundir la cabeza. Pero nunca pude evitar soltarla cuando venía la ola y zambullirme hasta sentir el tirón en las pantorillas. Vivo muy pendiente de los hisopos. Soy la que los regala en un viaje. Algunos terminan cayéndose del estante del baño, a veces en la ducha y se mojan o en el tacho y se ensucian, entonces ya no sirven. Y mientras escribo esto voy descubriendo que son como los cuentos. A veces funcionan, otras no, de mí depende cuidar lo que escribo y botar al tacho los que no sirven. Resulta que siempre me sucede algo parecido. Comienzo un textito para mí misma, qué sentido tiene hablar de hisopos, a quién le importan, y hacia el final, el panorama se me compone, como aquellos cuadros que hay que observar de lejos; intento convertir en importante algo intrascendente, por la sola urgencia de escribir, para mí, la vida misma.

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6 comments!!!

  1. La Hisopo dice:

    A mí me importan.
    Hace unos meses por mi bendita alergia, se perforaron mis tímpanos. Fue TERRIBLE, conforme pasaban los días iba escuchando menos, hasta que lo único que escuchaba, o entendía eran sonidos sin sentido…la gente me hablaba y no tenía idea de lo que me decían; fue horrible, y sentí tanta pena por los viejitos, mi bisabuela. Iba al doctor casi todos los días a ver mi progreso. Sin contar la 1 vez, que fui con mi mamá al seguro social, y el doctor me dijo: Ah no, es solo una infección, a qué eres alergica? -A la amoxicilina. Me mando al tópico a que me pongan PENICILINA A LA VENA!!! terminé con inyección de adrenalina porque CLARO que hice reacciones… fue un día terrible…seguido por los siguientes de la emperora de mi sordera.Entonces, alergica al medicamento más eficiente, el tratamiento duró casi un mes, un mes sorda!!! PROHIBIDO dejar entrar el agua en mis oídos. Tenía que bañarme con algodones. Trata de meter el algodón ahí, con el dolor insoportable que tenía. Ah!! porque no sólo estaba sorda, los oídos me dolían a morir. Pasó todo, recuperé mis oídos.
    - Doctor, ¿Cómo me limpio los oídos entonces?
    - CON LOS CODOS!!
    Me tomó unos segundos entender…. jajajaja.
    Asique, los hisopos sirven para sacar los moquitos de la nariz de los bebes!!!
    Porsupuesto que yo sigo limpiandome con hisopo, o Q-tip como los llamo yo.
    Mis oídos siguen fallando, me pegué mas a mi bisabuela.
    HISOPOS!!!

  2. Luis Eduardo dice:

    “intento convertir en importante algo intrascendente, por la sola urgencia de escribir, para mí, la vida misma.” Excelente frase, no sabes cuánto me ha servido para mirar con ojos menos severos mi relaciòn con la escritura. Gracias y felices fiestas!!

  3. Juan Mujica dice:

    Mi estimada Katya, me ha gustado tu relato de los hisopos. Y decir que es intrascendente limpiarse los oídos es tanto como omitir o darle poca importancia a la salud. A mi me han hecho lavado de oidos un par de veces, y esa sensación que dejaba el volver a recuperar la audición estereofónicamente es deliciosa. Nada en esta vida es intrascendente. Todo importa, y tan sólo es cuestión de valorarlos en su momento. Saludos y Feliz Navidad!!!

  4. MJF dice:

    hisopos… no son de uso exclusivo para las orejas…
    sirven para pintar, para limpiar las esquinitas de la compu, para jugar palitos chinos, para digitar los números en un teléfono público, para hacerle cosquillas a los hamsters, para doblarlos y lanzarlos con una liga, para limpiar el visor de la cámara, para enrollar los hilitos que sobran del canuto, para que los hamsters (si, son lindos, no?) jueguen a los gladiadores, para meterlos al enchufe y ver como meter objetos en el enchufe no es tan dañino, para pegarlos y hacer un lindo móvil para tu sala… y claro, para sacarle los moquitos a los bebes…
    me encantan los hisopos :)

  5. Geraldo dice:

    Olá Katya, permita-me escrever em português. Sou Geraldo, e estou escrevendo para saber se você é a Katya Adaui que conheci em New York, a caminho do aeroporto, no transporte onde estávamos juntos. Conheci Katya Adaui e Luciana Laos, ambas do Peru, que escreveram em meu caderno de anotações dicas importantes sobre Peru, pois pretendo conhecer Lima, Cusco, entre outras. Só que não pegamos nenhum email. Caso seja a Katya que foi a NY com Luciana, vamos manter contato, e talvez nos encontrar em Lima quando eu for ao Peru (provavelmente em 2010).
    Gostei dos seus textos, você escreve muito bem, e o LAMULA em geral oferece muitas informações sobre o seu país.
    Um abraço,
    Geraldo (do Brasil)

  6. La curiosa dice:

    Me gusta (algo) como escribes pero me ha quedado una duda respecto de tu texto. ¿Los hisopos son ascéticos o asépticos?. Si fuera lo primero esto que has escrito sería una joya del surrealismo, ante lo cual caigo rendida por completo, y de paso me llevo tus hisopos para casa porque tendrían mucho qué enseñarme sobre el ying y el yang.

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