Archive for Enero, 2010

Enero 30th, 2010

Las nubes no tienen formas de animales

dsc07598No tengo miedo a morir, pero temo decirlo; cuando soy honesta me adentro en mi propia suerte invitándola a decidir (que la tierra tiemble en otra parte y el río solo se desborde ante el mar). Me gustaría irme como el pollo del mercado, un tajo en el pescuezo, limpio de sangre o el pavo de Navidad que encuentra la muerte lejos del verdugo y esa es su venganza, una loca carrera contra sí mismo, sin cabeza. Escucho de enfermedades, penas y muertes; el cáncer que se lleva a niños de doce en dos semanas, veneno en los huesos; tristezas tan hondas, inexplicables, como el vértigo. Cuando estuve frente a un lago del que no pude ver la otra orilla, más que el reviente incesante de las olas, necesité descansar la vista en las casas y su extraña esperanza de enraizarse. Me he bañado en un lago en verano, el agua estaba fría como un cielo sin blancas nubes. ¿Cuántas veces pregunté si las nubes avanzan o yo me detuve? ¿O  he señalado sus caprichosas formas de animales como un descubrimiento por primera vez nombrado?  Cuando me extrajeron verrugas del pie; anticoagulantes, nitrógeno líquido y bisturíes. Mi pie era un mapa que alguien arrojó al fuego, ni yo me atrevía a recuperarlo. Cuando pude pisar, no caminé, corrí; mucho antes no necesité gatear. Después de correr, nadé. Ida y vuelta. Ida y vuelta.

Enero 29th, 2010

Humo de incendios lejanos

humo-de-incendios-lejanos5

la dama de negro dijo antiguamente se creía

que la luz eran rayos que brotaban de los ojos ver

era nombrar el mundo despejar su tiniebla la dama

de blanco dijo antiguamente se creía que la luz

borraba el contorno de las cosas las volvía claras

hasta desaparecer le pregunté cómo era posible

me dijo escribes poemas ¿acaso no lo sabes?

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¿alguna vez escalaré el monte danzaré junto a los pinos

sentiré en mi boca el sabor amargo de la sal alguna vez

veré la tinta del pulpo resollando en la espuma

la luz de este poema oscureciendo el mar?

Enero 26th, 2010

Armapoesía

armapoesiaDesde hace dos semanas no puedo dormir. Un amigo me regaló un juego: armapoesía. Cuatrocientas palabras imantadas: sustantivos, adjetivos, verbos, artículos, preposiciones, pronombres, etc. Según se lee en las instrucciones: “armapoesía es un entretenimiento sin reglas preestablecidas. Se puede jugar solo o acompañado, combinando las palabras de forma creativa y espontánea”.  

Me acabo de acostar, pero salto de la cama con la misma idea fija de un perro que corre. Mara me sigue, seguro está salivando por comida de verdad, mi comida, y no por las bolitas color carne sabor cartón. Mato las expectativas de Mara, pero no abro la refrigeradora. Lo que me interesa está en su puerta. Despego las palabras imantadas. Las combino:

-Todo brilla de presencia y esperanza. Falta el loco.

-Huye del gesto absurdo. Rabia trae.

-Va distante la certeza, pero puedo tocar un sentido.

-Me sueño ciego. Imposible descanso.

-Abrazo breve a duda sabe.

-Para tocar tanta maravilla hay que jugar dispersos y callarnos.

-Eres espejo gris que oscuro extraño. Mi luz gris, casi nombre.

-Soy risa en palabra, espuma que danza. Tu misterio.

-Iluminan lo preciso, siguiendo mi oscuridad.

-Abre tu boca al suspiro festivo.

-Si sol, aire y tu deseo, voy.

-Quiero quererte cien caricias.

-Donde perfume un milagro, hacer corazón.

-Entrego cuando la sombra me mueve esta alegría.

-Hundirme o sentir. Sigo sintiendo.

Me han sobrado 294 palabras cuya funcionalidad espero descubrir pronto.

Enero 26th, 2010

Encender

velasMantengo las velas encendidas. Paso de una vela a otra la cera caliente, malogro manteles, contamino las salsas. Con las manos sobre las mechas, algunos juegan a que no se queman, todos sabemos que ni siquiera un astronauta soporta ese calor y las ampollas. Cómo distrae ver a alguien jugando al hollín, las voces comienzan a calmarse, se discute menos, se piensa: ojalá yo también me atreviera a poner por fin la mano ahí. Pregunto por encendedores, “pero si tú no fumas”. Busco zonas seguras donde instalar las velas, muros, resquicios, para que nadie las empuje y el viento no las golpee. Podrán pensar que yo también estoy jugando, la cera endurecida en mis yemas, moldeando nuevos dedos. Lo he hecho desde siempre: velar por el fuego. Mis amigos son la tribu que escucho mientras permanezco en la vigía.

Enero 19th, 2010

Milagro

dsc07531Delante de mí se ha sentado una familia. Mamá y papá cargan a niña y niño en sus piernas y rodean sus pechos con los brazos. Ninguno sabe que también sostienen un trofeo. Pocos somos los que podemos notarlo.

Enero 19th, 2010

Mañana presentación de Asamblea Portátil

asamblea-portatilSalvador Raggio, director de www.losnoveles.net y Gabriel Rimachi, editor de Casatomada, trabajaron de la mano durante año y medio para crear una nueva antología de cuentos que reúna a escritores jóvenes de Iberoamérica. El resultado: cuentos intimistas, realistas, fantásticos… traumas recurrentes, obsesiones, deseos, familias en crisis; frustraciones superadas, etc; una inquietante combinación de fijaciones y dilemas como las llama Salvador en su prólogo.

La presentación es mañana 20 de enero a las 7:30 p.m. en el Jazz Zone (Av. La Paz 646, Pasaje El Suche; Miraflores). El ingreso es libre. Los comentarios estarán a cargo de Mónica Beleván, Gabriel Rimachi y yo.

 

Lista de autores:

Samuel Solleiro (España, 1982) - Rodrigo Fuentes (Guatemala, 1984) - Solange Rodríguez Pappe (Ecuador, 1976) - Juan Sebastián Cárdenas (Colombia, 1978) - Mónica Belevan (Perú, 1982) - Juan Ramírez Biedermann (Paraguay, 1976) - Jorge Enrique Lage (Cuba, 1979) - Fernanda Trías (Uruguay, 1976) - Miguel Antonio Chávez (Ecuador, 1979) - Rodrigo Hasbún (Bolivia, 1981) - Federico Falco (Argentina, 1977) - Mayra Luna (México, 1974) - Diego Trelles Paz (Perú, 1977) - Lara Moreno (España, 1978) - Rodrigo Blanco Calderón (Venezuela, 1981) - Katya Adaui Sicheri (Perú, 1977) - Diego Zúñiga Henríquez (Chile, 1987) - Leonardo Cabrera (Uruguay, 1978) - Elvira Navarro (España, 1978) - Maximiliano Matayoshi (Argentina, 1979) - Gabriel Rimachi Sialer (Perú, 1974) - Mauricio Salvador (México, 1979) - Claudia Apablaza (Chile, 1978) - Samanta Schweblin (Argentina, 1978) - Michel Encinosa Fú (Cuba, 1974)

 

Alberto Chimal habla de Asamblea Portátil aquí:

http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/asamblea-portatil/

 

Enero 17th, 2010

Hay que jugar dispersas y callarnos.

techo1Mi hermana tiene siete años, yo cinco. Estamos sentadas en el mismo escalón. Es de noche.

 Me dice:

La mamá es una bruja.

Yo, sorprendida, porque es la primera vez que me habla así de ella, y a mi hermana nunca le ha pegado, y recién siento que es mi hermana de verdad, reconozco:

Sí.

Mi madre salta de su escondite en la sala. Y grita: ¡Soy una bruja y puedo escuchar todo lo que ustedes dicen! Se ríe, pasa a nuestro lado y se encierra en su habitación.

Nos mantuvimos despiertas por si lograba escuchar los pensamientos que seguían hablándose de ella.

Enero 17th, 2010

Con microcuentos en fix100

fix100-1El Centro Peruano de Estudios Culturales presenta el primer número de fix100, revista hispanoamericana de ficción breve de publicación semestral.  Nace en formato pdf para poder ser descargada de forma gratuita (la puedes imprimir o leer desde la computadora). En sus más de 100 páginas investiga acerca de la producción del microrrelato, sus orígenes y vigencia, a través de entrevistas, reseñas, teoría, crítica y nuevas propuestas.  Seis autores, entre ellos, Nilo Espinoza Haro, Carlos López Degregori, Armando Ayala Santos y yo, participamos con cinco cuentos breves cada uno.

La puedes descargar aquí:

http://cpecperu.org/docs/index.php?option=com_wrapper&Itemid=79

Enero 14th, 2010

Instrucciones

  • Instrucciones para mantenerse positivo en épocas de crisis: si debe cambiar su auto por una bicicleta, dígase que la inercia lo estaba matando. En vez de salir siempre a comer a restaurantes finos consuma menú y jáctese de que extrañaba la sazón casera. Recuerde, usted no está en quiebra, solo está ahorrando.
  • Instrucciones para que lo envíen a casa: tosa y haga señales de que le cuesta hablar. Tipee como si tuviera artritis. Pregunte a la secretaria si la ambulancia del seguro va a la oficina. Desde el baño envíele un mensaje de texto a su mamá y pídale que lo llame a preguntarle cómo sigue.
  • Instrucciones para sentirse vulnerable: elija la canción favorita en su Ipod y seleccione “repetir una”. Recorra la Javier Prado en taxi en hora punta. El taxista encenderá la radio, un programa de chistes, y subirá el volumen en cada semáforo. Oféndase con la indiferencia del mundo ante su masoquismo musical.
  • Instrucciones para nadar: zambúllase sin miedo a lo que hay debajo. Usted tampoco muestra todo lo que es. Mantenga los ojos abiertos hasta que se pongan rojos. Intente bracear un largo sin respirar. Si no lo logra, abandónese al cigarro.
  • Instrucciones para no hacer dieta: desnúdese frente al espejo. Piense que la moda es cíclica y que estar gordo será “el nuevo negro”. Contemplándose, coma un chocolate. Si es con relleno, mejor.
  • Instrucciones para saber si es inteligente: si usted fuera concursante de un concurso de belleza pediría por la paz mundial sí o no.
  • Instrucciones para ver Animal Planet: no piense que las anacondas son peligrosas, solo que les gustan los abrazos. Los leones no matan a las crías ajenas, solo están prolongando la especie. Usted nunca volará, conténtense con poder cantar.
  • Instrucciones para soportar: con los ojos abiertos agáchese hasta sentirse pequeño y acunado. Levántese poco a poco: sostenga con las rodillas el peso del mundo que lleva en la espalda.
  •  Instrucciones para saludar en épocas de gripe: Extienda su mano y espere. Si el otro hace lo mismo, abrácelo.
  • Instrucciones para ganar en el casino: lleve cinco dólares. Siéntese ante la ruleta americana. Diga muy serio que aún no se decide a qué apostar. Pida piqueos, gaseosa y cigarros toda la noche. Gaste sus cinco dólares en propinas.
  • Instrucciones para un lunes feriado: ponga el despertador a las 6:30, apáguelo a esa hora y salte de la cama gritando hasta el baño: no tengo que trabajar, no tengo que trabajar. Duerma hasta las once. No abra los archivos del trabajo. No lleve su táper al restaurante donde almorzará con la familia o los amigos. Vaya al cine de matiné. A las 10 de la noche comience a sufrir: el martes será lunes.
  •  Instrucciones para tener amigos: si es usted un ingrato, haga que sus amigos lo sepan de antemano. Si se olvida los cumpleaños, salude aunque sea tarde. Si incumple sus promesas, rectifique. No se aleje de aquellos que cambian porque usted también ha cambiado. La amistad es la forma de amor donde las segundas oportunidades existen.
  •  Instrucciones para dormir: Acepte sin resignarse. Sueñe despierto. Observe lo viejo con ojos nuevos. No se convenza de que tiene amor para dar, delo. No compare. No existen cremas para exfoliarse el pasado, acéptelo. Pida perdón, acepte disculpas. Se puede morir durmiendo y en la lucidez última deseará haber aprendido algo.

Enero 13th, 2010

Vivir en la playa

dsc08499Cuando me enfermaba de gripe y tenía por fin permiso para faltar al colegio y quedarme en la habitación de mis padres donde sí había televisor y ver toda la televisión que quisiera y comer cualquier porquería y pedir todos los antojos, mi madre se acercaba a la cama, me besaba en la frente para comprobar con sus labios si tenía fiebre, me tocaba la barriga, y me decía: vuelvo en un rato con limonada caliente. No hay quien te cuide mejor que tu madre. Cuando peor me sentía, fingía alucinaciones y balbuceaba, aunque algunas veces creo que tuve fiebre muy alta y pensé que moriría. Entonces ella llamaba a mi padre a los gritos y los dos me miraban como si a su vez quisieran llamar a sus padres y yo fuese la primogénita y estuviera en la cuna y ellos no supieran cómo cargarme. Con los ojos achinados y llenos de lágrimas y la garganta rojísima me imaginaba que les decía: pregúntenme. ¿Qué cosa, hijita? Pregúntenme qué quiero hacer. Pero esa pregunta jamás llegó de mis padres y nunca se las pedí, debían saber que yo la esperaba. Se esforzaban: abrazos y la habitación con aroma a eucalipto y el eco de sus voces y yo mirando su reflejo en el espejo, eternizándolo, una complicidad que rara vez veía. Yo estaba enferma y ellos no discutían, se turnaban para cuidarme, aunque estuvieran cansados. Ese día, mi madre no trabajaba y cada vez que gritaba su nombre, ella corría y yo me sentía la hija más querida del mundo y no dejaba de agradecerle. Cada vez que me besaba en la frente, deseaba vivir afiebrada. Hasta llegué a calentar el termómetro con la secadora de pelo. Y cuando escuché la pregunta, qué quieres hacer, fue demasiado tarde, me olvidé quién la hizo, porque ya no me remitía a algo importante. Ahora me enfermo y me siento al sofá y me levanto a regar las tercas tujas y meto la ropa a la lavadora y me invento desorden para ordenarlo. Todo menos echarme en la cama y reconocer lo mal que me siento. La pregunta que más me ha gustado en los últimos años es: ¿tú vives en la playa, no? Toda la vida he causado esa impresión a personas de cualquier edad y me lo han dicho también: a ti nada te preocupa. Pero yo no vivo en la playa, no.