Enero 17th, 2010

Hay que jugar dispersas y callarnos.

techo1Mi hermana tiene siete años, yo cinco. Estamos sentadas en el mismo escalón. Es de noche.

 Me dice:

La mamá es una bruja.

Yo, sorprendida, porque es la primera vez que me habla así de ella, y a mi hermana nunca le ha pegado, y recién siento que es mi hermana de verdad, reconozco:

Sí.

Mi madre salta de su escondite en la sala. Y grita: ¡Soy una bruja y puedo escuchar todo lo que ustedes dicen! Se ríe, pasa a nuestro lado y se encierra en su habitación.

Nos mantuvimos despiertas por si lograba escuchar los pensamientos que seguían hablándose de ella.

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