Sin cenizas en Buenos Aires
No hubo retrasos por el volcán, pero sí por fallas técnicas. Pero ya estoy aquí, en la Capital Mundial del Libro 2011, desde hace dos días. Homenajes a Borges, Sábato, Joyce. Ha granizado anoche después del teatro y sin paraguas. Además de revisitar a los amigos, he recorrido ya cuatro librerías. Siguen abriendo nuevos espacios que ofrecen al lector la posibilidad de sentarse a leer durante horas, mientras disfruta un cortado o un pan de miga. Acá parecen no enterarse del libro electrónico. Cómo disfrutan a Clarice Lispector, eso me emociona siempre. Toda su obra se reúne en los anaqueles de novedades desde hace meses. Clarice está vigente, vigentísima. Quizás porque los porteños son una sociedad que vive analizándose en el diván y Clarice -pues- se autoanalizaba todo el tiempo.
Y esta noche presentaré mi libro. Organizaron el lanzamiento unas amigas que serán las teloneras. Comenzarán con sus lecturas propias y luego hablaremos un rato sobre aquellas cosas que se escapan.
Porque todo se escapa.
Compartiremos la mesa: Gabriela Bejerman, Valeria Cavassa, Luciana Caamaño y Soledad Fernández Mouján.
Estoy contenta. El aroma de la lluvia, de las facturas, de los asados; el sonido de las bicicletas esforzándose, los abrazos calientes y aferrados de los amigos.
Una paz de vacaciones.