he tomado mi bicicleta
de su refugio en la cocina
y he partido al malecón.
Las avenidas están cerradas
para el deporte,
y cómo es la costumbre
de espantosa,
que me detengo ante
cada semáforo anulado,
para el auto que nunca llega.
Subo y bajo las cuestas,
construidas
a propósito
de cemento,
como si tuviera quince,
en vez de treinta y cinco;
alguien me grita: cuidado,
porque voy rápido
y la velocidad es joven y peligrosa,
nos han dicho.
En el simple placer de observar,
una muchacha lee y toma sol,
semidesnuda,
en la berma frente a los departamentos,
en el disparejo jardín que la alberga.
Los vigilantes,
por espiarla,
el fenómeno de la belleza.
Un padre enseña a su hijo
a confiar en las ruedas
y el niño,
ya se puede presentir en sus ojos,
dejará de depender del padre
muy pronto.
Yo, con música,
tarareando coros inventados,
porque siempre cambio palabras,
como si pertenecieran a cuentos
escritos por mí,
como si pertenecieran.
El mar revienta,
desde arriba,
todos los veraneantes
parecen no saber nadar,
sus cabezas flotan,
inquietas, cuestionadoras,
como restos de ahogados,
como naufragados de sí mismos.
Los árboles, inclinados;
gaviotas en los postes de luz,
las cuevas vacías de los
acantilados,
las enredaderas
donde se pierden las pelotas;
la neblina, una nube
alrededor de la isla;
los letreros:
ciclista, respete al peatón,
peatón, respete al ciclista;
las puertas abiertas
de los autos
al costado de los parques,
los heladeros,
los hoteles,
los perros que juegan
en la fuente
del centro comercial,
las bancas donde sus dueños
ríen, sienten la gracia;
es domingo,
como si la muerte
nunca, en domingo;
las piedras que aflojan y despeñan los temblores;
los locos abrigados de gris de loco
que hablan solos
que hablan
y saben
de lo que están hablando.











Y en tu mano la sangre
que el viento ya ha secado.
Y él, en tu dormitorio,
apretándose la herida,
repitiendo:
“Como si la muerte nunca,
en domingo”
Recuerdas a Billie
y a las notas de su piano,
notas que te acompañan
y que nacen de tus labios:
“Little white flowers
will never awaken you,
not where the black coach of sorrow
Has taken you…
Gloomy Sunday”
[Cadáver exquisito]
es cierto, que bella descripción
Como si la muerte…